La luna, la sangre y la muerte omnipresentes. La encantadora y seductora belleza de una princesa arrastrando pasiones y desencadenando un trágico final. La dancística comparsa de bailarinas, los siete velos y los más refinados toques de humor que caracterizan a las obras de Oscar Wilde. Todos estos son los ingredientes de la mágica pieza "Salomé", la cual podrá ser disfrutada nuevamente por el público caraqueño a partir del 31 de enero en el Teatro Luisela Díaz ubicado en el Caracas Theater Club de San Román.

"Salomé" se basa en el relato bíblico de la princesa que pidió la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja de plata. Wilde, trastoca este hecho para dar vida a esta pieza teatral en la que Salomé está enamorada obsesivamente del bautista quien rechaza su amor y ésta, por venganza, pide que sea decapitado.

La princesa, hija de Herodías, a diferencia de la historia original está dotada de unos sentimientos propios de los que brota - en medio de una inocencia desconcertante y una virginidad manifiesta - un fino erotismo y una lubricidad que no se detendrán siquiera con la muerte de Jokaanan –Juan de Bautista-.

No es la lúbrica danza de los siete velos lo que provocó el escándalo e hizo que de Wilde fuera prohibido o furiosamente criticado en las primeras décadas del siglo XX, el escándalo nacía de la diferencia entre las demás historias de mujeres fatales, degolladoras de hombres y una Salomé, que por primera y ultima vez en la historia bíblica, exige, a cambio de sus favores, una cabeza casi divina, del profesor del Mesías, hijo de Dios.

El Centro de Arte Asalah acompañados de la dirección de Gladys Prince da vida a esta historia, donde el eje fundamental está en la música y las coreografías que acompañan a los personajes a lo largo de la trama y sumergen al espectador en una atmósfera mágica de principio a fin. Todo este brote de energía sirve para que la princesa lleve a cabo su venganza y sea víctima de sus seducciones. Paralelamente, Herodes y Herodías, con un exquisito humor negro representan el sistema social de la época y se convierten en los verdugos de la princesa.