La llegada de 3 nuevas reas al penal es el inicio de esta trama. En la celda "L" del Pabellón "G" aguardan la reina Bernarda y su séquito Ángela y la monstruosa Poncia. En casa de Bernarda la vida hay que mirarla cara a cara, hay que mirarla como ella la mire; lo que diga Bernarda es, lo que diga Bernarda se hace y si no... Mueres. Nadie sale sin su permiso. Lejos está de imaginar Bernarda que a su casa ha entrado la espada justiciera -Adela- que se alzará y derrocará la tiranía. El valor cobra sangre que anima y reclama venganza. "Punzones y Hembritas" nos da preceptos morales de ser libre,"...libre de libertad", de paz espiritual. Las fugas oníricas y el erotismo aderezan este latinoamericano sistema carcelario donde nada es lo que parece ser, donde la tensión es el olor y la tentación del rico poder te puede llevar a la pobreza del alma. "Punzones y Hembritas" no es más que una pretensión insólita de autoestima y libertad.