Es un trabajo unipersonal que pretende descubrir, de una forma muy peculiar, la tragedia emocional que devela el advenimiento de la menopausia en una escala altamente significativa de la población femenina. La trama está hilvanada de una forma descabellada, en actos catárticos. Recurriendo en numerosas oportunidades al verbo imberbe, apasionado; que suele discurrirse entre las filiales discusiones de la "madre impositiva" y la "hija rebelde adolescente" que se subleva a las reglas de su hábitat y de su tiempo.

Protagonizada por la primera actriz Chelo Rodríguez, la omnipresencia del clítoris como órgano vital del placer femenino, fragmenta la sexualidad del personaje: Vilma del Pilar Aranguren, quien entre chistes e inyecciones invectivas tiene los soliloquios más íntimos y atrevidos que jamás hubo de tener con sus emociones y su sensualidad. Un escenario minimalista sirve de marco a una sentencia inapelable, llena de picos emocionales, tabúes, "posibles culpables", discursos feministas; improperios del adentro que consuelan y desconsuelan a Vilma del Pilar. Los vaporones hormonales van y vienen, desnudando a la profunda y abyecta ansiedad de quienes empiezan a transitar un camino desconocido pero vilmente señalado, "seco" pero inmensurablemente rico en miedos.

En esta obra, el tratamiento del tema de la menopausia es sugerido como una suerte de terapia cómica, de cuarenta minutos aproximadamente, que enfrenta los introyectos culturales y sociales del tema, de una manera fresca, al estilo de un "Friday Night American Comedy Show" que nos recuerda con mucha seriedad al final que la vida es un ciclo lleno de ciclos y la menopausia no es más que una pieza de engranaje hormonal, de muchos ciclos del universo femenino.